• ELLOS Y NOSOTROS. VI.- Las Miradas. Parte 5: Mirar la noche en que somos. (De la luna nueva al cuarto creciente)

    http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2013/02/13/ellos-y-nosotros-vi-las-miradas-parte-5-mirar-la-noche-en-que-somos-de-la-luna-nueva-al-cuarto-creciente/

    ELLOS Y NOSOTROS.

    VI.- Las Miradas 5.

    5.- Mirar la noche en que somos.

    (De la luna nueva al cuarto creciente)

    Hace muchas lunas: luna nueva, nuevita, como asomándose ella, apenas para ver las sombras de abajo, y entonces…

    Llega él-somos.  Sin necesitar papeles de consulta o apoyo, su palabra va dibujando las miradas de quienes acá mandan y a quienes obedecemos.  Al terminar, miramos.

    El mensaje de los pueblos es claro, corto, sencillo, contundente.  Como deben ser las órdenes.

    Nosotros, nosotras, soldados, nada decimos, sólo miramos, pensamos: “Es muy grande.  Eso ya no es sólo de nosotras, de nosotros, ni sólo de los pueblos zapatistas.  Ni siquiera es sólo de este rincón, de estas tierras.  Es de muchos rincones, de todos los mundos.”

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  • ELLOS Y NOSOTROS. VI.- Las Miradas. Parte 4: Mirar y comunicar.

    http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2013/02/11/ellos-y-nosotros-vi-las-miradas-parte-4-mirar-y-comunicar/

    ELLOS Y NOSOTROS.

    VI.- Las Miradas 4.

    4.- Mirar y comunicar.

    Les voy a contar algo muy secreto, pero no lo vayan a andar divulgando… o sí, ahí lo vean.

    En los primeros días de nuestro alzamiento, después del cese al fuego, había mucha bulla sobre el ezetaelene.  Estaba, por supuesto, toda la parafernalia mediática que la derecha suele levantar para imponer silencios y sangre.  Algunos de los argumentos que se usaron entonces son los mismos que los de ahora, lo que demuestra lo poco moderna que es la derecha y lo anquilosado de su pensamiento.  Pero ése no es el tema de ahora, como tampoco lo es el de la prensa.

    Pero bueno, ahora les cuento que en ese entonces se empezó a decir que la del EZLN era la primera guerrilla del siglo XXI (sí, nosotros que usábamos todavía la coa para sembrar la tierra, que de la yunta de bueyes -sin agraviar- sabíamos de habladas, y que el tractor sólo lo conocíamos en fotografías); que el supmarcos era el guerrillero cibernético que, desde la selva lacandona, lanzaba al ciberespacio las proclamas zapatistas que darían la vuelta al mundo; y que contaba con comunicación satelital para coordinar las acciones subversivas que se realizaban en todo el mundo.

    Sí, eso se decía, pero… compas, todavía en vísperas del alzamiento, el “poderío cibernético zapatista” que teníamos era una computadora de ésas que usaban los discos flexibles grandotes y tenía un sistema operativo DOS versión menos uno punto uno.  Aprendimos a usarla con un tutorial de ésos de antes, no sé si todavía existen, que te iban diciendo qué tecla debías oprimir y se escuchaba una voz que decía, con acento madrileño, “¡Muy bien!“; y si te equivocabas te decía “¡Muy mal, idiota, vuelve a intentarlo!“.  Además de para jugar pacman, la usamos para la “Primera Declaración de la Selva Lacandona”, que reprodujimos en una de esas viejas impresoras de matriz de puntos, que hacía más ruido que una ametralladora.  El papel era de rollo y se atoraba a cada rato, pero tenía papel carbón y lográbamos imprimir 2 tantos cada varias horas.  Hicimos un chingo de impresiones, creo que como 100. Se repartieron a los 5 grupos de mando que, horas después, tomarían 7 cabeceras municipales del suroriental estado mexicano de Chiapas.  En San Cristóbal de Las Casas, que fue la que me tocó tomar a mí, rendida la plaza a nuestras fuerzas, fuimos pegando con masquinteip (o como se diga) las 15 que nos tocaban.  Sí, ya sé que no sale la cuenta, que deberían haber sido 20, pero las 5 faltantes a saber dónde quedaron.

    Bueno, cuando nos retiramos de San Cristóbal, la madrugada del día 2 de enero de 1994, la húmeda niebla que cubría nuestro repliegue, despegó las proclamas de los fríos muros de la soberbia ciudad colonial, y algunas quedaron botadas en las calles.

    Años más tarde alguien me contó que manos anónimas habían arrancado algunas y se guardaban celosamente.

    Vinieron luego los Diálogos de Catedral.  Tenía yo entonces una de esas computadoras portátiles y ligeras (pesaba 6 kilos sin la batería), marca La Migaja, con 128 de ram, quiero decir 128 kilobytes de ram, disco duro de 10 megas, o sea que podía almacenar t-o-d-o, y un procesador velocísimo que, la encendías, te ibas a preparar un café, regresabas y todavía podías recalentar, 7 veces 7, el café antes de poder empezar a escribir.  Una chulada de máquina.  En la montaña, para hacerla funcionar usábamos un inversor de corriente conectado a un acumulador de auto.  Después, nuestro departamento de alta tecnología zapatista, diseñó un artefacto que hacía funcionar la computadora con baterías “D”, pero pesaba más que la compu y, sospecho, algo tuvo que ver con que la pc expirara con una llamarada, eso sí muy llamativa, y una fumarola que ahuyentó a los mosquitos durante 3 días seguidos.  ¿El teléfono satelital con el que el Sup se comunicaba con “el terrorismo internacional“?  Un walkie-talkie con alcance máximo de 400 metros en terreno plano (por ahí deben andar todavía fotos del “guerrillero cibernético”, ¡já!).  Así que ¿internet?  En febrero de 1995, cuando el ejército federal nos perseguía (y no precisamente para una entrevista), la pc portátil quedó botada en el primer arroyo que vadeamos, y los comunicados de esa época se hicieron en una máquina de escribir mecánica que nos prestó el comisariado ejidal de uno de los pueblos que nos protegieron.

    Eso era el poderoso equipo de alta tecnología que poseíamos entonces los “guerrilleros cibernéticos del siglo XXI”.

    Lamento de veras si, además de mi ya maltrecho ego, destruyo algunas ilusiones que luego se crecieron por ahí, pero así fue, tal y como se los cuento ahora.

    En fin, tiempo después supimos que…

    Un joven estudiante en Texas, USA, tal vez un “nerd” (como le dirían ustedes), hizo una página web y le puso sólo “ezln“.  Ésa fue la primera página web del ezln.  Y este compa empezó a “subir” ahí todos los comunicados y cartas que se hacían públicos en la prensa escrita.  Gente de otras partes del mundo, que se enteraba del alzamiento por fotos, imágenes video grabadas, o por notas periodísticas, buscaba ahí lo que era nuestra palabra.

    A ese compa nunca lo conocimos.  O tal vez sí.

    Tal vez alguna vez llegó a tierras zapatistas, como uno más.  Si llegó, nunca dijo: “soy el que hizo la página del ezln“.  Tampoco: “gracias a mí saben de ustedes en muchas partes del mundo“.  Mucho menos “vengo a que me agradezcan y me hagan homenajes“.

    Pudo haberlo hecho, y los agradecimientos siempre hubieran sido pocos, pero no lo hizo.

    Y es que ustedes tal vez no lo sepan, pero luego hay gente así.  Gente buena que hace las cosas sin pedir nada a cambio, sin cobrarlas, “sin hacer bulla”, como decimos nosotros, nosotras las zapatistas.

    Ya luego el mundo siguió dando vueltas.  Llegaron compas que sí le sabían a eso de la computación y luego se hicieron otras páginas y estamos como estamos ahora.  O sea con el maldito servidor que no jala como debiera, manque le cantemos y bailemos “la del moño colorado” a ritmo de cumbia-corrido-ranchera-norteña-tropical-ska-rap-punk-rock-balada-popular.

    También sin hacer bulla, nosotros agradecimos a ese compa: que los dioses más primeros y/o lo supremo en el que él crea o dude o descrea, lo bendigan.

    No sabemos qué haya sido de ese compa.  Tal vez es un Anonymous.  Tal vez sigue surfeando en la red, buscando una causa noble a la cual apoyar.  Tal vez es despreciado por su apariencia, tal vez es diferente, tal vez lo ven mal sus vecinos, sus compañeros de trabajo o estudio.

    O tal vez es una persona normal, una más de los millones que caminan el mundo sin que nadie les lleve la cuenta, sin que nadie las mire.

    Y tal vez él alcance a leer esto que les cuento, y lea lo que ahora le escribimos:

    “Compa, acá ahora hay escuelas donde antes sólo crecía la ignorancia; hay alimento, poco pero digno, donde en las mesas sólo el hambre era la invitada cotidiana; y hay alivio donde la única medicina para el dolor era la muerte.  No sé si lo esperabas.  Tal vez lo sabías.  Tal vez viste algo de futuro en esas palabras que relanzaste al ciberespacio.  O tal vez no, tal vez sólo lo hiciste porque sentías que era tu deber.  Y el deber, nosotras, nosotros los zapatistas lo sabemos bien, es la única esclavitud que se abraza por voluntad propia.

    Nosotros, nosotras aprendimos.  Y no me refiero a aprender la importancia de la comunicación, o a saber los modos de las ciencias y las técnicas de la informática.  Por ejemplo, fuera de Durito, ninguno de nosotros ha podido resolver el reto de hacer un comunicado twit.  Frente a los 140 caracteres, no sólo soy un inútil, tan cayendo y recayendo en las comas, (los paréntesis), los puntos suspensivos… y se me va la vida y me faltan caracteres.  Creo que es improbable que pueda hacerlo algún día.  Durito, por ejemplo, ha propuesto un comunicado que se ajusta al límite del twit y que dice:

    123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 123456789 1234567890

    Pero el problema es que el código para descifrar el mensaje ocupa el equivalente a los 7 tomos de la enciclopedia “Las Diferencias”, que la humanidad entera lleva escribiendo desde que inició su pesaroso andar sobre la tierra, y cuya edición ha sido vetada por el Poder.

    No.  Lo que aprendimos es que hay gente allá afuera, lejos o cerca, a quien no conocemos, quien tal vez no nos conozca, que es compa.  Y lo es no porque haya participado en una marcha de apoyo, haya visitado una comunidad zapatista, lleve un paliacate rojo al cuello, o haya firmado un desplegado, una hoja de afiliación, un carnet de miembro, o como se diga.

    Lo es porque las zapatistas, los zapatistas, sabemos que así como muchos son los mundos que en el mundo habitan, también muchas son las formas, los modos, los tiempos y los lugares para luchar contra la bestia, sin pedir ni esperar nada a cambio.

    Te mandamos un abrazo, compa, donde quiera que estés.  Estoy seguro que ya te puedes responder la pregunta que uno, una se hace cuando empieza a andar: “¿valdrá la pena?”

    Tal vez luego te enteres de que en una comunidad o en un cuartel, un cuarto de cómputo zapatista se llama “él“, así, con minúsculas.  Y tal vez te enteres luego que, si alguna de las personas invitadas lo topó el cuarto, reparó en el letrero, y preguntó quién era ese “él“, nosotros respondimos: “no sabemos, pero él sí sabe”.

    Vale.  Salud y, sí, valió la pena, creo.

    Desde etcétera, etcétera.

    Nosotras, nosotros, zapatistas del ezetaelene punto com punto org punto net o punto como se diga.”

    -*-

    Y todo esto viene al caso, o cosa, según, porque ustedes tal vez se hayan dado cuenta de que le confiamos mucho a los medios libres y/o libertarios, o como se diga, y a las personas, grupos, colectivos, organizaciones que tienen sus propios modos para comunicarse.  Personas, grupos, colectivos, organizaciones que tienen sus páginas electrónicas, sus blogs, o como se diga, que le dan un espacio a nuestra palabra y, ahora, a las músicas e imágenes que la acompañan.  Y personas o grupos que tal vez ni compu tienen, pero aunque sea platicando, o con un volante, o un periódico mural, o rayando un grafiti o un cuaderno o un transporte colectivo, o en una obra de teatro, un video, una tarea escolar, una rola, una danza, un poema, un lienzo, un libro, una carta, miran las letras que nuestro corazón colectivo dibuja.

    Si no nos pertenecen, si no son parte orgánica nuestra, si no les damos órdenes, si no los mandamos, si son autónomos, independientes, libres (que quiere decir que se mandan ell@s mism@s) o como se diga, ¿por qué lo hacen entonces?

    Tal vez porque piensan que la información es un derecho de tod@s, y que a cada quién le toca la responsabilidad de qué hacer o deshacer con esa información.  Tal vez porque son solidarios y tienen el compromiso de apoyar así a quien también lucha, aunque con otros modos.  Tal vez porque sienten el deber de hacerlo.

    O tal vez por todo eso y por más.

    Ellas, ellos sabrán.  Y seguramente lo tienen ahí escrito, en su página, en su blog, en su declaración de principios, en su volante, en su canción, en su pared, en su cuaderno, en su corazón.

    Es decir, hablo de quienes se comunican y con otros comunican lo que en nuestro corazón sienten, es decir, escuchan.  De quien nos mira y se mira pensándonos y se hace puente y entonces descubre que esas palabras que escribe, canta, repite, transforma, no son de los zapatistas, las zapatistas, que nunca lo fueron, que son suyas de usted, y de todos y de nadie, y que son parte de una partitura que a saber dónde está, y entonces usted descubre o confirma que cuando nos mira mirándonos mirarl@, está tocando y hablando de algo más grande para lo que todavía no hay abecedario, y que no está así perteneciendo a un grupo, colectivo, organización, secta, religión, o como se diga, sino que está entendiendo que el paso a la humanidad se llama ahora “rebeldía“.

    Tal vez, antes de dar el “click” a su decisión que ponga en sus espacios nuestra palabra, se pregunten “¿valdrá la pena?“.  Tal vez se pregunten si no estarán contribuyendo a que el marcos esté en una playa europea, disfrutando del amable clima de estos calendarios en esas geografías.  Tal vez se pregunten si no estarán sirviendo a un invento de “la bestia” para engañar y simular rebeldía.  Tal vez se respondan a sí mism@s que la respuesta a esa pregunta de “¿valdrá la pena?” nos toca responderla a nosotros, nosotras las zapatistas, y que al darle “click” a la compu, al spray, al lapicero, a la guitarra, al cidi, a la cámara, nos están comprometiendo a que nosotras, nosotros respondamos “sí“.  Y entonces le dan el “click” al “upload” o “subir” o “cargar” o al acorde inicial o al primer paso-color-verso, o a como se diga.

    Y tal vez no lo sepan, aunque creo que es evidente, pero nos hacen un “paro” como luego dicen por ahí.  Y no lo digo porque nuestra página se “cae” a veces, como si estuviera en el slam y al lanzarse al vacío no hubiera ninguna mano camarada que aliviara la caída que, si es en cemento, le seguirá doliendo sin importar su calendario y geografía.  Lo señalo porque del otro lado de nuestra palabra hay muchos que no están de acuerdo y lo manifiestan; hay otro tanto mayor que no están de acuerdo y ni se toman la molestia de decirlo; hay unos pocos que sí están de acuerdo y lo manifiestan; hay otro tanto mayor a esos pocos que sí están de acuerdo y no lo dicen; y hay una gran, inmensa mayoría, que ni se entera.  A estos últimos es a quienes queremos hablar, es decir, mirar, es decir, escuchar.

    -*-

    Compas, gracias.  Lo sabemos.  Pero estamos seguros de que, aunque no lo supiéramos, lo saben ustedes.  Y de eso precisamente, creemos nosotros, nosotras las zapatistas, es de lo que se trata eso de cambiar el mundo.

    (Continuará…)

    Desde cualquier rincón en cualquier mundo.

    SupMarcos.
    Planeta Tierra.
    Febrero del 2013.

    P.D.- Sí, tal vez hay, en la carta a él, alguna pista para la próxima contraseña.

    P.D. QUE ACLARA INNECESARIAMENTE.- Tampoco tenemos cuenta de twiter ni facebook, ni correo electrónico, ni número telefónico, ni apartado postal.  Los que aparecen en la página electrónica son de la página, y estos compas nos apoyan y nos mandan lo que reciben, así como ellos mandan lo que enviamos.  Por lo demás, estamos en contra del copyright, así que cualquiera puede tener su twiter, su facebook, o como se diga, y usar nuestros nombres, aunque, claro, ni somos ni nos representan.  Pero, según me han dicho, la mayoría de ell@s aclaran que no son quienes se supone que son.  Y la verdad es que nos divierte imaginarnos la cantidad de insultos y mentadas (que no son de menta), que han recibido y recibirán, originalmente dirigidas al ezetaelene y/o a quien esto escribe.

    :::::::::::::::::::::::::::::::::::::

    Escucha y ve los videos que acompañan este texto.

    Desde el Japón, la canción y coreografía “Ya Basta”, de Pepe Hasegawa.  Se supone que se presentó en la prefectura de Nagano, Japón, en el 2010.  La verdad no sé qué mero dice la letra, sólo espero que no sean mentadas sin menta.

    [youtube=http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=WR7RScVSVlk]

    ———————————————————————————————

    Desde Suecia, ska con el grupo Ska´n´ska, de Estocolmo.  La rola se llama “Ya Basta” y forma parte de su disco “Gunshot Fanfare”.

    [youtube=http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=7WB720Wavo4]

    ———————————————————————————————–

    Desde Sicilia, Italia, el grupo Skaramanzia con la rola “Para no olvidar”, parte del disco “La lucha sigue”.

    [youtube=http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=-QxFJQSaCZ4]

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    Desde Francia.- “Ya basta – EZLN” con el grupo Ska Oi. Del disco “Lucha y fiesta”

    [youtube=http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=lp01Iyx79aE]


  • Ellos y Nosotros. VI.- Miradas. Parte 2: Mirar y escuchar desde/hacia abajo.

    http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2013/02/07/ellos-y-nosotros-vi-miradas-parte-2-mirar-y-escuchar-desdehacia-abajo/

    ELLOS Y NOSOTROS.

    VI.- Las Miradas 2.

    2.- Mirar y escuchar desde/hacia abajo.

    ¿Podemos todavía elegir hacia dónde y desde dónde mirar?

    ¿Podemos, por ejemplo, elegir entre mirar a quienes laboran en la cadena de supermercados, reclamarle a l@s trabajador@s el ser cómplices del fraude electoral, y hacer escarnio del uniforme naranja con el que obligan a vestirse a l@s emplead@s, o mirar a la empleada que, después de entregar la cuenta…?

    / La cajera va y se quita el delantal naranja, refunfuñando por el coraje que le dio que le reclamaran a ella ser cómplice del fraude que llevó al Poder la ignorancia y la frivolidad.  A ella, mujer, joven o madura o madre o soltera o divorciada o viuda o madre soltera o esperando o sin críos o lo que sea, que entra a trabajar a las 7 de la mañana y se va a las 4 de la tarde, claro, si no hay horas extras, y sin contar el tiempo de la casa al trabajo y de regreso, y luego a darle a la escuela o a la casa, a las “labores-propias-de-su-sexo-se pueden-cumplir-con-un-toque-de-coquetería”, leyó en una de las revistas que están a un lado de la caja, un día que no había mucha gente.  A ella, a quien se supone que ésos van a salvar, nomás cuestión de un voto y ya, tarán, la felicidad.  “¿Acaso los dueños se visten con el delantal naranja?”, murmura irritada.  Ella se arregla un poco el desaliño propositivo con el que llega a trabajar para que el gerente no la esté molestando.  Sale.  Afuera la espera su pareja.  Se abrazan, se besan, se tocan con la mirada, caminan. Entran a un café-internet o cibercafé o como se diga.  10 pesos la hora, 5 la media hora…/

    – Media hora – dicen, haciendo mentalmente cuentas de presupuesto-tiempo-del-metro-colectivo-caminar.

    – Fíame Roco, no seas ojaldra – dice él.

    – Va, pero en la quincena te caes, si no a mí me cae el dueño y tú vas a ser el que me fíe.

    – Va, pero será cuando tengas móvil, wey, porque estoy de lavacoches.

    – Pues lávatelo, wey – dice el Roco.

    Se ríen los 3.

    – La 7 – dice el Roco.

    – Ande, busque – dice ella.

    Él va a poner un número.

    – No – dice ella -, busque usted cuándo empezó todo.

    Navegan.  Llegan a cuando son un poco más de 131.  Ponen el video.

    – Son fresas – dice él.

    – Cálmese vanguardia revolucionaria.  Está usted mal de su cabeza si juzga a las personas por su apariencia.  Si a mí, por ser de piel clara, me dicen güerita y fresita, y no ven que apenas llego a la quincena.  Hay que ver la historia de cada quién y lo que hace, sonso – dice ella, acompañando la argumentación con un zape.

    Siguen viendo.

    Miran, callan, escuchan.

    – Tras que se la cantaron de frente al Peña Nieto ése… son valientes, sí, se ve que tienen muchos huevos -, dice él.

    – Y ovarios, menso – otro zape de ella para él.

    – Órales mi reina, la voy a acusar de violencia intrafamiliar.

    – Será violencia de género, menso – y otro zape.

    Terminan de ver el video.

    Él: – Tras que así empiezan las cosas, con unos pocos que no tienen miedo.

    Ella: – O sí tienen miedo, pero lo controlan.

    – ¡Media hora! – les grita el Roco.

    – Sí, vámonos.

    Ella va sonriendo.

    – ¿Y ora de qué se ríe?

    – De nada, me estaba acordando – se pega más a él – de eso que dijo de “intrafamiliar“.  ¿O sea que como quien dice quiere usted que seamos familia?

    Él ni duda:

    – Cámara, mi reina, pa´ luego es tarde, ya le estamos dimos dando, pero sin tantos zapes, mejor besitos, y más abajo y a la izquierda.

    – ¡Órales, no me alburee, wey! – otro zape – Y nada de que “mi reina”, ¿qué no estamos en contra de la pinche monarquía?

    Él, antes del zape de rigor: – Va pues, mi… plebeya.

    Ella se ríe, él también.  Después de unos pasos, ella:

    – ¿Y usted cree que los zapatistas nos inviten?

    – Cámara, si el Vins es mi cuate y dijo que él es su carnal del cara de calcetín porque lo dejó ganar en el mortal kombat, en las maquinitas, así que nomás tenemos que decir que somos banda del Vins y ya estufas brujas – él argumenta entusiasmado.

    – ¿Y será que voy a poder llevar a mi mamá?, ya está grande…

    – Claro, hablando de brujas, si con suerte hasta se queda atorada en el lodo la futura suegra – él agacha la cabeza esperando el zape que no llega.

    Ella, ya enojada:

    – ¿Y qué madres nos van a dar los zapatistas si están bien lejos?  ¿Acaso me van a dar mejor sueldo, van a hacer que me respeten, que los pinches hombres no me estén viendo las nalgas en la calle, y que el puto patrón deje de estarme tocando con cualquier pretexto?  ¿Me van a dar para pagar la renta, para comprarle su ropa a mi hija, mi hijo?  ¿Van a bajar el precio del azúcar, el frijol, el arroz, el aceite?  ¿Me van a dar de comer?  ¿Van a enfrentarse a la tira que diario llega a molestar y extorsionar a los del barrio que venden discos pirata diciendo que es para no acusarlos con el señor o la señora Sony…?

    – No se dice “pirata”, sino “de producción alternativa”, mi rei… plebeya.  Y no se esponje conmigo que estamos igual.

    Pero ella ya lleva vuelo, así que ni quien la pare:

    – Y a usted, ¿le van a devolver su trabajo en la planta, donde ya era calificado no sé qué madres? ¿Le van a valer los estudios, los cursos de capacitación, y todo para que el culero del patrón se llevara la empresa a no sé dónde, y el sindicato y la huelga, y todo lo que hizo, para luego terminar lavando coches?  O como a su carnal de usted, el chompis, que le quitan el trabajo y le desaparecen al patrón para que no pueda defenderse y el gobierno con su rollo de siempre de que es para mejorar el servicio y la clase mundial y la madre del muerto y acaso bajaron las tarifas, si está más caro, y la pinche luz se va a cada rato y el pinche calderón se va a dar clases de sinvergüenza con los gringos, que son los meros maestros de esa madre.  Y mi papá, que dios lo tenga en su santa gloria, que se fue a chambearle al otro lado, no para turistear, sino para sacar el varo, la luz, la lana, la paga para mantenernos cuando estábamos más escuincles y ahí nomás cruzando la línea lo torció la migra como si fuera un terrorista y no un trabajador honrado y ni el cuerpo nos entregaron y el pinche Obama ése que parece que tiene el corazón de color del dólar.

    – Chale, ya pare su carro y oríllese a la orilla, mi plebeya.

    – Es que cada que me acuerdo me da coraje, tanto darle y darle para que al final los de arriba se queden con todo, si nomás falta que privaticen las risas, aunque no creo, porque de ésas hay pocas, pero las lágrimas sí, ésas abundan y se hacen ricos… más ricos.  Y luego viene usted con sus cosas ésas de que los zapatistas para acá y los zapatistas para allá, y que abajo y a la izquierda y que la octava…

    – La Sexta, no la octava – la interrumpe.

    – La que sea, si esos weyes están muy lejos y luego hablan el español peor que usted mero.

    – Ora, ora, no sea malora.

    Ella se limpia las lágrimas y murmura: – Pinche lluvia, ya me arruinó el estilauder, y yo que me había arreglado para gustarle a usted merengues.

    – Boiiii, si usted me gusta más sin nada… de ropa.

    Se ríen.

    Ella, muy seria: – Bueno, ya, a ver dígame, ¿esos zapatistas nos van a salvar?

    – No, mi plebeya, no nos van a salvar.  Eso y otras cosas las tenemos que hacer nosotros mismos.

    – ¿Y entonces?

    – Ah, pues nos van a enseñar.

    – ¿Y qué nos van a enseñar?

    – Que no estamos solos.

    Ella se queda callada un momento.  De pronto:

    – Ni solas, menso – otro zape.

    El transporte colectivo va a reventar.  A ver si el que sigue.

    Hace frío, está lloviendo.  Se abrazan más, no para no mojarse, sino para mojarse juntos.

    Lejos alguien espera, siempre hay alguien que espera.  Y mientras espera, con un viejo lapicero y en un cuaderno viejo y ajado, lleva la cuenta del mirar de abajo que en una ventana se mira.

    (Continuará…)

    Desde cualquier rincón, en cualquiera de los mundos.

    SupMarcos.
    Planeta Tierra.
    Enero del 2013.

    :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

    [youtube=http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=ucN-xogQHRQ#at=47]

    “Los Nadies”, basada en el texto homónimo de Eduardo Galeano.  Interpreta La Gran Orquesta Republicana, banda de ska-fusión, Mallorca, Estado Español.  Formada por: Javier Vegas, Nacho Vegas: saxo.  Nestor Casas: trompeta.  Didac Buscató: trombón.  Juan Antonio Molina: guitarra eléctrica.  Xema Bestard: bajo. José Luis García: batería.

    ————————————————————————————–

    [youtube=http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=80EIfHMndnQ#at=85]

    Liliana Daunes narra un cuento muy otro llamado “Siempre y Nunca contra A Veces”.  Saludos a la Red de Solidaridad con Chiapas, que lucha y resiste aquí nomacito, en Buenos Aires, Argentina, Latinoamérica, Planeta Tierra.

    ————————————————————————–

    [youtube=http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=hyKSN0CRe7w]

    “Salario Mínimo”  Oscar Chávez y Los Morales.


  • ELLOS Y NOSOTROS. VI.- Las Miradas. Parte 3: Algunas otras miradas.

    http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2013/02/08/ellos-y-nosotros-vi-las-miradas-parte-3-algunas-otras-miradas/

    ELLOS Y NOSOTROS.

    VI.- Las Miradas 3.

    3.- Algunas otras miradas.

    una: Un sueño en esa mirada.

    Es una calle, una milpa, una fábrica, un socavón, un bosque, una escuela, una tienda departamental, una oficina, una plaza, un mercado, una ciudad, un campo, un país, un continente, un mundo.

    El Mandón está gravemente herido, la máquina rota, la bestia exhausta, la salvaje encerrada.

    De nada sirvieron los cambios de nombre y de banderas, los golpes, las cárceles, los cementerios, el dinero fluyendo por las mil arterias de la corrupción, los “reality shows“, las celebraciones religiosas, las inserciones pagadas, los exorcismos cibernéticos.

    El Mandón llama a su último capataz.  Algo le murmura al oído.  El capataz sale y se enfrenta a la muchedumbre.

    Dice, pregunta, demanda, exige:

    “Queremos hablar con el …“

    Duda, la mayoría de quienes se le enfrentan son mujeres.

    Corrige:

    “Queremos hablar con la … “

    Vuelve a dudar, no es pequeño el número de otr@s que se le enfrentan.

    Vuelve a corregir:

    “Queremos hablar con quien esté al mando“.

    Por entre el silencio se adelantan un@ ancian@ y un@ niñ@, se paran frente al capataz y, con una voz inocente y sabia, dicen:

    “Acá todas y todos mandamos“.

    El capataz se estremece, y se estremece la voz del Mandón en su último grito.

    La mirada despierta.  “Extraño sueño“, se dice.  Y, sin importar el calendario y la geografía, sigue la vida, la lucha, la resistencia.

    Del raro sueño sólo unas palabras recuerda:

    “Acá todas y todos mandamos“.

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  • ELLOS Y NOSOTROS. VI.- Las Miradas. 1.- Mirar para imponer o mirar para escuchar.

    http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2013/02/06/ellos-y-nosotros-vi-las-miradas/

    ELLOS Y NOSOTROS.

    VI.- Las Miradas.

    1.- Mirar para imponer o mirar para escuchar.

    “Por una vez podré decir
    Sin que haya nadie que me contradiga
    Que no es lo mismo el que desea
    Que el que codicia algo
    Como no son las mismas las palabras
    Dichas para escuchadas
    Que dichas para obedecidas
    Ni tampoco es el mismo el que me habla
    Para decirme algo
    Que el que me habla para que me calle“.

    Tomás Segovia.

    “Cuarto Rastreo” en “Rastreos y Otros Poemas”
    de la editorial que tiene el buen gusto de llamarse “Sin Nombre”.
    Gracias y un abrazo a María Luisa Capella, a Inés y Francisco
    (bien haya la digna sangre que en sus corazones late)
    por los libros y las letras-guía.

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  • Rola de la otra cultura inlakech dedicada al compa Kuy y Convocatoria a campaña: Va por Kuy.

    http://www.myspace.com/music/player?sid=69303779&ac=now rola para el compa Kuy,”Algo tenemos que hacer”

    “Solo mostramos el corazon desnudo,asi sencillo…solo con nuestras armas que no son sino las artes.las ciencias,las tecnicas,una guitarra,una armonica y el deseo de que al enlazar las notas y la musica que nace de nuestras mas intimas almas rebeldes,transformen este mundo por un mundo mejor,que estallen como granadas de guerras frente al enemigo,cercarlo y decirle una vez mas… ¡Estas son nuestras tres armas,una guitarra,una armonica,y entre ellas la sagrada palabra.” (la otra cultura inlakech)

    Saludos a LA SEXTA,Un saludo con amor,compas,compitas, amigos,amigas,carnales,carnalas,cuates,cuatas,HERMANOS.HERMANAS!!!

    LA OTRA CULTURA INLAKECH
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  • PD´s a La Sexta que, como su nombre lo indica, fue la quinta parte de “Ellos y nosotros”.

    http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2013/01/29/pd´s-a-la-sexta-que-como-su-nombre-lo-indica-fue-la-quinta-parte-de-ellos-y-nosotros/

    PD´s a La Sexta que, como su nombre lo indica,

    fue la quinta parte de “Ellos y nosotros”.

    Enero del 2013.

    P.D. QUE DA ALGUNOS TIPS PARA REFORZAR SUS SOSPECHAS:

    1.- Si tal o cual persona…

    tiene todas, varias o alguna de las siguientes agravantes, como por ejemplo: ser mujer, ser hombre, ser niñ@, ser joven, ser estudiante, ser emplead@, ser rebelde, ser lesbiana, ser gay, ser indígena, ser obrer@, ser colon@, ser campesin@, ser desemplead@, ser creyente, ser trabajadoroa  sexual, ser artista, ser emplead@ doméstic@ pero no domesticad@, entonces tenga cuidado, puede que sea de la Sexta.

    es diferente y no sólo no le da pena y no se esconde, al contrario, ahí anda desafiando a las buenas conciencias, entonces tenga cuidado, puede que sea de la Sexta.

    es una organización, grupo o colectivo libre y/o libertario, entonces tenga cuidado, puede que sea de la Sexta.

    es alguien que no cabe en otra lista que no sea la de “prescindibles”, entonces tenga cuidado, puede que sea de la Sexta.

    es alguien que no acepta órdenes más que de su conciencia, entonces tenga cuidado, puede que sea de la Sexta.

    es alguien que ni espera ni suspira por salvadores supremos, entonces tenga cuidado, puede que sea de la Sexta.

    es alguien que siembra sabiendo que no verá el fruto, entonces tenga cuidado, puede que sea de la Sexta.

    es alguien que, cuando usted le explica pacientemente y de buen modo (o sea, al borde de la histeria) que la máquina es todopoderosa e invencible, se sonríe, no como si no le entendiera, sino como si no le importara, entonces tenga cuidado, puede que sea de la Sexta.

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